jueves, 13 de octubre de 2011

Catecismo patriótico ante el invasor francés.(1808-1814)

Capítulo I.
Decidme niño, ¿cómo os llamáis?.
– Español.
¿Qué quiere decir español?.
– Hombre de bien.
¿Cuántas y cuáles son sus obligaciones?.
– Tres: ser cristiano, católico, apostólico, romano; defender su Religión, su Patria y su Rey; y morir antes que ser vencido.
¿Quién es nuestro Rey?.
– Fernando VII.
¿Con qué amor debe ser obedecido?.
– Con el amor que lo han hecho acreedor sus virtudes y desgracias.
¿Quién es el enemigo de nuestra felicidad?.
– El Emperador de los Franceses.
¿Y quién es este hombre?.
– Un nuevo Señor infinitamente malo y codicioso, principio de todos los males, y fin de to-dos los bienes; es el compendio y depósito de todos los vicios y maldades.
¿Cuántas naturalezas tiene?.
– Dos, una diabólica y otra inhumana.
¿Cuántos emperadores hay?.
– Uno verdadero, pero trino en tres personas falsas.
¿Cuáles son?.
– Napoleón, Murat y Godoy.
Es más malo uno que otro.
– No Padre, pues todos tres son iguales.
¿De quién procede Napoleón?.
– Del Infierno y el Pecado.
¿Y Murat?.
– De Napoleón.
¿Y Godoy?.
– De la intriga de ambos.
¿Qué atributos tiene el primero?.
– La soberbia, la maldad y el despotismo.
¿Y el segundo?.
– Del robo, la infamia y la crueldad.
¿Y el último?.
– De la traición, la lascivia y la ignorancia.


CAPÍTULO II.
¿Quiénes son los franceses?.
– Los antiguos cristianos, y los herejes nuevos.
¿Quién los ha conducido a esta esclavitud?.
– La falsa Filosofía, y la libertad de sus perversas costumbres.
¿De qué le sirven a este señor?.
– Los unos en aumentar su altanería, los otros de instrumento a su iniquidad, y los demás para exterminio del género humano.
¿Ha de tener fin Imperio tan inicuo?.
– Según el sentir de los más sabios políticos está muy próxima su ruina.
¿De quién sabes estos anuncios?.
– De las disposiciones de nuestra sabia Madre la Patria.
¿Quién es nuestra Patria?.
– El conjunto o congregación de muchos pueblos regidos por el Rey, y gobernados por unas mismas leyes.
¿Y son nuestros los intereses de todos pueblos?.
– Si señor, por la obligación natural que tienen todos de ampararse, y ayudarse y defenderse recíprocamente.
¿Qué penas tiene el español que falta a estos justos deberes?.
– La de infame, y la muerte natural como traidor, y la civil a la falta de sus leyes.
¿Qué es la muerte natural?.
– La privación de la vida.
¿Qué es muerte civil?.
– La de los bienes privados y las preeminencias, y los honores que da la Patria a los honrados y valerosos ciudadanos.


CAPÍTULO III.
¿Quién ha venido a España?.
– La segunda Persona de la Trinidad endemoniada.
¿Cuáles son sus principales oficios?.
– La de engañar, robar, asesinar y oprimir.
¿Qué doctrina nos enseñó?.
– La infidelidad, la depravación de costumbres y la irreligión.
¿Quién puede librarnos de semejante enredo?.
– La unión, la constancia, y las armas.
¿Será pecado matar franceses?.
– No señor, antes bien se merece mucho si con esto se libra la Patria de sus insultos, robos y engaños.

CAPÍTULO IV.
¿Qué política y conducta debe regir a los españoles?
– Las máximas de Jesucristo y el Evangelio.
¿Cuáles sigue nuestro adversario?.
– Las de Maquiavelo.
¿En qué se fundan?.
– En el egoísmo y amor propio.
¿Qué fines llevan?.
– El beneficio propio y el perjuicio del común de sus semejantes.


Capítulo V.
¿Qué es valor?
– Una constancia y firmeza de espíritu que busca con prudencia, y serenidad de animo la ocasión de la Victoria.
¿Es preciso la subordinación para la conquista?
– Y en tanto grado, que es el primero de ella.
¿A quién se debe tener?
– A toda clase de jefes y superiores.
¿Quién es ante la Patria el mejor, y más noble hijo de ella?
– El que se porta con más honor, valor, y desinterés propio, sea el que fuere.
¿Quiénes son los que solicitan grandezas, honores, y ascensos antes de haber ejercitado esta virtud?.
– Los necios que no saben obedecer, y por lo regular son los más inútiles.
¿Qué ideas deben llevarnos a la batalla?.
– La salud de la Patria, la defensa del Estado, y de nuestros hermanos, y la gloria inmortal de la Nación.
¿Quiénes son los obligados a tomar las Armas?.
– Todos aquellos que eligiese el Gobierno por más aptos, bien dispuestos, y menos útiles a la población.
¿Y los demás qué obligación tienen?.
– Contribuir con generosidad con todos los bienes que han recibido de ella, manifestando su Patriotismo.
¿Y el que no tiene qué hará?.
– Pedir a Dios por la felicidad de las Armas españolas, y ocuparse en los negocios, artes y oficios a que están destinados, que también es contribuir a la abundancia y felicidad política.
¿De quién debemos esperar estas cosas?.
– De Dios nuestro señor, de nuestra Justicia, de la pericia y lealtad de nuestros Generales, y oficiales, y de nuestro valor y bondad.


Capítulo VI.
¿Con qué medios han ocupado nuestros pueblos los tiranos?.
– Con el engaño, con la traición, la vileza y la perfidia.
¿Y estos medios son bastantes, y suficientes para conseguir la corona que corresponde a otro?
– No señor, antes bien se han hecho indignos de nuestra condescendencia, y debemos resistir con todas nuestra fuerzas a un Rey que quiere entrar por medios tan injustos, y abominables.
¿Qué felicidad debemos buscar?.
– La que ellos no pueden darnos.
¿Y cuál es?.
– La seguridad de nuestros derechos y personas; el libre ejercicio de nuestra sagrada Reli-gión; y el restablecimiento de un Gobierno arreglado a las costumbres actuales de la España, y relaciones con la Europa.
¿Pues no le teníamos?.
– Si señor, pero desorganizado por la infectación de las calidades supremas que nos han go-bernado.
¿Y quién debe arreglarlo?.
– La España, a quien sólo pertenece este derecho privativamente con absoluta inhibición de todo extranjero.
¿Y quién hubiere autorizado este Plan?.
– Fernando el séptimo, que quiere Dios restituirle en el seno de nuestro amor por siglos eter-nos. Amen.
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